{"id":84,"date":"2019-03-05T10:00:00","date_gmt":"2019-03-05T10:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/elhacedordeluces.com.ar\/wp\/?p=84"},"modified":"2020-06-23T00:09:17","modified_gmt":"2020-06-23T00:09:17","slug":"una-noche-regresaron-al-abasto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhacedordeluces.com.ar\/wp\/?p=84","title":{"rendered":"Una noche regresaron al Abasto"},"content":{"rendered":"\n<p>Una noche en agosto del a\u00f1o 2017, la ciudad se mostraba con pocos caminantes. Algunos lo hac\u00edan r\u00e1pidamente, regresaban de sus trabajos. El fr\u00edo obligaba a cubrir parte se rostro con bufandas. Otros, lo hac\u00edan en forma m\u00e1s pausada, mirando locales de venta,de ropa, de comidas r\u00e1pidas.<\/p>\n\n\n\n<p>El barrio de Once, m\u00e1s precisamente en la calle Corrientes entre Anchorena y Jean Jaures, ten\u00eda un lugar hist\u00f3rico: el Mercado de Abasto, al que una noche volvieron el polaco y el narig\u00f3n, Enrique.Ven\u00edan recordando aquel mercado con una intensa vida, movimientos de camionetas estacionadas una al lado de otra sobre Anchorena, sobre Corrientes. Tambi\u00e9n el movimiento de personas descargando y acomodando los productos en las g\u00f3ndolas, que luego los minoristas comprar\u00edan y volver\u00edan a cargar para llevarlos a verdulerias.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>El ambiente dentro era un movimiento febril, una tarea que comenzaba a las tres<br>de la madrugada y se extend\u00eda hasta las nueve o diez, seg\u00fan el d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>No eran pocas las veces que hab\u00eda pelea a cuchillo entre changarines por la quita<br>de su changa con un patr\u00f3n. Las mismas duraban hasta que aparecia el primer corte. La sangre movilizaba a los que miraban a que la reyerta terminara, abogaban por un cruce de manos y amigarse.<\/p>\n\n\n\n<p>La calle frente al mercado estaba plagada de conventillos,bares y bodegones. Uno de ellos famoso por ser habitu\u00e9 del mismo Carlos Gardel. El pasaje que cortaba<br>en Anchorena fue bautizado con su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Si uno recorr\u00eda Lavalle encontraba casi la misma disposici\u00f3n, con la microsociedad<br>que lo formaba: la ebriedad, la prostituci\u00f3n, la vida nocturna era lo com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p>El Polaco y Enrique recordaban todo eso pero, lo que vieron los asombr\u00f3 sobremanera. El lugar que ellos conoc\u00edan no era el mismo; las luces intensas, los espacios no eran iguales. Todo estaba lleno de negocios, incluso exist\u00eda una planta con juegos para chicos, olor a comida, frituras, espacios donde funcionaban cines, payasos tratando de divertir a los que por el amplio sal\u00f3n caminaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Salieron por la calle Lavalle, nada era como lo recordaban. La calle enfrente ten\u00eda una gran cantidad de edificios de departamentos.<br>\u2014Narig\u00f3n, vamos a la vuelta a la calle Carlos Gardel y Anchorena, debe estar por lo menos la casa y el bodeg\u00f3n donde paraba Carlitos\u2014. Le dijo El Polaco a Enrique<br>\u2014Vamos\u2014 le respondi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo hacia el lugar, vieron que las viejas arcadas tampoco eran las mismas. Encontraron la casa del zorzal, era un museo. Se vieron a s\u00ed mismos en fotos con Carlitos. Recorrieron, observando y recordando cada espacio. Luego, fueron al bodeg\u00f3n de la esquina, el que a\u00fan permanec\u00eda igual con piso de pinotea, sillas y mesas conservadas y el mostrador sin lustre.<br>Las paredes estaban cubiertas de fotos enmarcadas con cantores de todas las \u00e9pocas que hab\u00edan visitado el lugar.<br>\u2014El polaco le pregunt\u00f3 a Enrique: \u00bfvos y yo somos los \u00fanicos fantasmas? \u00bflos dem\u00e1s donde estar\u00e1n? \u2014<br>\u2014Se habr\u00e1n ido a otro lado, este bullicio les molestaba quiz\u00e1s\u2014 le respondi\u00f3.<br>\u2014Enrique, \u00a1cu\u00e1nta raz\u00f3n ten\u00edas al escribir siglo veinte cambalache, problem\u00e1tico y febril!\u2014<br>\u2014Polaco, me qued\u00e9 corto, esto es m\u00e1s todav\u00eda. Cuando lo escrib\u00ed esto era diferente, las arcadas eran puertas de entrada al mercado.<br>\u2014Dentro el mercado era otra cosa, la gente vend\u00eda y compraba con alegria, habia aroma de churros, pizza canchera, los hijos de los puesteros correteaban libremente entre los puestos,entre todos se cuidaban\u2014, agreg\u00f3 el Polaco.<br>\u2014Bueno Polaco, la modernizaci\u00f3n sab\u00edamos que iba a llegar, no imagin\u00e9 fuera tanto\u2014 . Coment\u00f3 Enrique.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTe parece que los busquemos en la Recova de Once, en mercado de Spinetto , el Caf\u00e9 de los Angelitos?\u2014 pregunt\u00f3 el Polaco.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron los dos. En el camino fueron observando que delante de algunos negocios cerrados, en el hueco que dejaba la entrada hab\u00eda gente durmiendo, incluso chicos.<br>\u2014Le\u00ed en un diario en el bodeg\u00f3n de Carlitos que este gobierno, con su pol\u00edtica, estaba empobreciendo a la gente, baj\u00e1ndola del sistema\u2014 dijo Enrique.<br>\u2014 la gente cuando pasa a su lado ni los mira, m\u00e1s que sombras parecen fantasmas como nosotros\u2014 observ\u00f3 el Polaco.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron a la Recova de Once, no estaban. Se dirigieron al Mercado de Spinetto y encontraron todo cambiado. , luces brillantes, negocios, lo \u00fanico que funcionaba pero en otra cuadra era el mercado de flores.<\/p>\n\n\n\n<p>Enrique arriesg\u00f3, \u2014\u00bf y si vamos al Tortoni?\u2014<br>\u2014Vamos, dale\u2014 le respondi\u00f3 el Polaco.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el viaje se reiteraba la cantidad de gente en situaci\u00f3n de calle. \u2014Ni en malas \u00e9pocas vimos tanta mishiadura\u2014 dijeron, al un\u00edsono.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron por el Caf\u00e9 de los Angelitos, estaba con las persianas bajas, en venta. Llegaron al Caf\u00e9 Tortoni y con alegr\u00eda vieron que era el mismo de siempre. En la medida que avanzaban, florec\u00edan recuerdos de antiguas tradiciones: chocolate con churros, sidra helada bien tirada en choperas artesanales, el olor a caf\u00e9 reci\u00e9n molido, los mozos de chaleco y mo\u00f1o. Las paredes estaban llenas de fotos de todos los que hab\u00edan habitado tardes y noches del cafe.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron entre la gente, llegaron hasta el s\u00f3tano del Tortoni. Mientras bajaban las escaleras se escuchaba una voz que emerg\u00eda del mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Al entrar, se encontraron con los fantasmas reunidos escuchando a un especialista en fantasmas llamado Alejandro,el que cort\u00e9smente los salud\u00f3 y les dio la bienvenida present\u00e1ndolos: \u2014\u00a1llegaron el Polaco y Enrique Santos!\u2014 exclam\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Entrelazaron abrazos, con cada uno: el var\u00f3n del tango, el ruise\u00f1or , el tata, el zorzal, Agust\u00edn Magaldi, D&#8217;Arienzo, Di Sarli. No solo era gente de tango, estaba Sandro, el potro Rodrigo, la Negra Mercedes Sosa, Spinetta, Pappo. Todos los que estaban formaban parte de la cultura popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Alejandro empez\u00f3 su charla, \u2014se\u00f1ores fantasmas, la presencia de ustedes ac\u00e1, obedece a que siendo todos de diferente \u00e9poca, estilos distintos de m\u00fasica, pueden estar juntos porque los fantasmas son atemporales. Siempre estar\u00e1n dado que su arte est\u00e1 en el imaginario colectivo, cada persona que los escuche, le evocar\u00e1 al fantasma del recuerdo\u2014.<br>\u2014Cada uno tiene su ritmo, su cadencia, le imprime su personalidad a lo que hace. La m\u00fasica es tiempo, sonido que atrapa el aire y lo transporta\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Los invito a que vuelvan al lugar de pertenencia: Boedo, Once, Caballito, La Boca, a la calle Corrientes, aqu\u00ed mismo; a Avenida de Mayo, al Mercado de Abasto. Continu\u00f3 Alejandro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No le teman a los cambios que trajo la modernidad, las luces brillantes, los edificios donde viven como hormigas\u2014.<br>\u2014Si bien estos cambios produjeron avances, el manejo con indiferencia por la gente, la falta de trabajo, los sueldos bajos, fueron echandolos fuera de todo. Las personas fueron quedando en situaci\u00f3n de calle: primero se convirtieron en sombras, adultos, ni\u00f1os, en las puertas de negocios cerrados, se fueron convirtiendo en fantasmas con cuerpo humano. La gente pasa a su lado y no los ve.<br>Tendr\u00eda que decir, para concluir, que son fantasmas temporales, pero eso me lo reservo. Mientras esto siga, aumentar\u00e1 la pobreza. Deber\u00e1 sonar otra campana para revertirla\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Les agradezco su presencia y atenci\u00f3n\u2014 finaliz\u00f3 Alejandro.<\/p>\n\n\n\n<p>El Polaco y Enrique, regresaron al Abasto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una noche en agosto del a\u00f1o 2017, la ciudad se mostraba con pocos caminantes. Algunos lo hac\u00edan r\u00e1pidamente, regresaban de sus trabajos. El fr\u00edo obligaba a cubrir parte se rostro con bufandas. Otros, lo hac\u00edan en forma m\u00e1s pausada, mirando locales de venta,de ropa, de comidas r\u00e1pidas. 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