{"id":42,"date":"2019-01-25T10:00:47","date_gmt":"2019-01-25T10:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/elhacedordeluces.com.ar\/wp\/?p=42"},"modified":"2020-06-06T22:42:24","modified_gmt":"2020-06-06T22:42:24","slug":"noches-compartidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elhacedordeluces.com.ar\/wp\/?p=42","title":{"rendered":"Noches compartidas"},"content":{"rendered":"\n<p>Transcurr\u00eda la d\u00e9cada del setenta, un grupo de estudiantes de diferentes<\/p>\n\n\n\n<p>Universidades se reun\u00eda en el bar La Perla de Once, muy concurrido por cantantes, militantes pol\u00edticos, gente de paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Ocupaban las mesas, siempre al fondo a la izquierda, sobre la calle Jujuy. El ambiente ten\u00eda d\u00edas de discusiones muy acaloradas entre los militantes. Los cantantes tambi\u00e9n. Raz\u00f3n de que algunos decidieron buscar otro lugar.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Recayeron en el bar Garibaldi, situado sobre Rivadavia, entre Pichincha y Matheu.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al lado, en un subsuelo, funcionaba un night club. En la cuadra anterior, Hip\u00f3lito Yrigoyen, estaba el mercado de Spinetto. Una de sus funciones era mayorista de flores, lo que impregnaba al barrio de los m\u00e1s diversos perfumes.<\/p>\n\n\n\n<p>La distancia desde el bar hasta Plaza Once, era la misma que hasta el Congreso, cuatro cuadras. El local ten\u00eda paredes revestidas con madera tipo jarbo color marr\u00f3n caoba con una particularidad, desde el metro y medio hab\u00eda una franja de espejo de medio metro que cubr\u00eda todas las paredes.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la entrada hasta la mitad del sal\u00f3n estaban las mesas. El color era igual al de las paredes, pero gastadas, rayadas, con manchas propias del uso. Las sillas tambi\u00e9n de madera, ten\u00edan el respaldo curvo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la mitad del sal\u00f3n hab\u00eda dos columnas, la misma. Luego, el mostrador dispuesto en forma lateral. Al frente de este hab\u00eda mesas de billar, de casino, al fondo mesas donde jugaban domin\u00f3 y sus variantes. Esta parte del bar se llenaba con los habitu\u00e9s a estos juegos, descubrieron que no era solo por diversi\u00f3n, se apostaba dinero. Era com\u00fan ver alg\u00fan desconocido, con la intenci\u00f3n de llevarse dinero y prestigio ganando al jugador local. No logrado su objetivo, comenzaba con insultos y terminaba tom\u00e1ndose a golpes en la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudiantes se ubicaban en mesas alejadas de la entrada. El grupo se formaba en una mesa por el turco y el negro; en otra, el tano; atr\u00e1s, el duque, el gayta, Isabel, Virginia y el gordo. Con el tiempo fueron llegando m\u00e1s estudiantes, pr\u00e1cticamente ocupaban la mitad de las mesas. Llegaban a horas diferentes, de acuerdo a su horario de trabajo o cursada. En gordo, trataba de dejar el taxi con el que trabajaba, en la misma cuadra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El turco, el negro, el tano, Isabel y el gordo, estudiaban medicina. El duque (llamado as\u00ed porque a sus 44 a\u00f1os viv\u00eda de sus padres que ten\u00edan panader\u00eda), estudiaba abogac\u00eda al igual que el gayta. Virginia estudiaba psicolog\u00eda. De los que se incorporaron algunos eran de La Perla, los dem\u00e1s se fueron conociendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era la \u00e9poca de la victoria del t\u00edo C\u00e1mpora. El movimiento y las FAL ped\u00edan la liberaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos, se preparaba la vuelta de Per\u00f3n. Las manifestaciones pol\u00edticas invad\u00edan los centros de estudio, el clima de la calle estaba<\/p>\n\n\n\n<p>encendido por la marcha del pueblo. Desde el ventanal frente a la mesa donde el gordo estudiaba, la noche mostraba movimientos de gente en los que se ve\u00eda m\u00e1s alegr\u00eda. La vuelta de Per\u00f3n g\u00e9nero hechos inusitados; el patr\u00f3n junto con el empleado, en el mismo coche, vitoreando la vuelta. Lo mismo las corporaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El trabajo con el taxi al gordo, (con el que contaba todo el d\u00eda, de acuerdo a un arreglo econ\u00f3mico de recaudaci\u00f3n con el due\u00f1o) le permit\u00eda ver realidades en diferentes lugares y horas. Protestas a favor y en contra de los pasajeros por esa actualidad. Una de las formas que le permit\u00eda aumentar la recaudaci\u00f3n, era que las chicas que trabajaban en el night club de al lado sab\u00edan que contaban con un taxi, sin movilizarse demasiado con su cliente para evitar ser vistas por la polic\u00eda cuando se trasladaban a un hotel alojamiento determinado. Al llegar, siempre recib\u00eda una propina del cliente. El conserje del hotel le daba tarjetas con descuento que les entregaba a los futuros clientes quienes, dado el descuento, elevaban su propina.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Algunos se convirtieron en clientes fijos. El trabajo le daba bastante libertad para cursar materias. El costo, no descansar lo suficiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche mientras el gordo conversaba con el duque, este le cont\u00f3 -que hace un a\u00f1o que le faltaban cuatro materias para recibirse-<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1s dilatando el tiempo para darlas? -, respondi\u00f3 el gordo<\/p>\n\n\n\n<p>-Tengo temor de reprobar, de fracasar, de fallarle a mis viejos-.<\/p>\n\n\n\n<p>-Redobl\u00e1 el esfuerzo, no intentar es fracasar-<\/p>\n\n\n\n<p>-Te agradezco, pensar que casi te doblo la edad y vos me ayudas a m\u00ed-.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que formaban el grupo, trataban de darse apoyo en las penas y disfrutar las<\/p>\n\n\n\n<p>alegr\u00edas. El turco y el negro se sentaban juntos, la queja permanente era que no les alcanzaba la mensualidad que le daban sus viejos. El tano trabaja de masajista. Isabel nunca lo dijo, ni le preguntamos. El gayta atend\u00eda un puesto de caf\u00e9 y helados en la estaci\u00f3n Constituci\u00f3n y Virginia era secretaria. Los que estudiaban medicina estaban con algunas materias de diferencia. El novio de Isabel ven\u00eda a buscarla frecuentemente, a veces se quedaba charlando un rato con el grupo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante una semana, no vieron a Isabel. Una noche vino el novio. El gordo le dijo &#8211; hace unos d\u00edas que no viene-. El novio de Isabel baj\u00f3 la cabeza y dijo \u2026 -falleci\u00f3-.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Ehh! \u00bfC\u00f3mo, cu\u00e1ndo, qu\u00e9 paso? -. exclamaron los del grupo.&nbsp; A lo que respondi\u00f3,&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-fue derrame cerebral, la internaron, pero nada pudo hacerse-.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos lo abrazaron. Los golpe\u00f3 bastante la p\u00e9rdida, el ver la mesa donde se sentaba sin ella o sentado un desconocido. Les llev\u00f3 tiempo superar la perdida. Las noches compartidas no ser\u00edan lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudiantes que hab\u00edan venido posteriormente eran m\u00e1s avanzados en sus carreras, algunos se recib\u00edan, hac\u00edan un festejo, luego ven\u00edan algunas veces a charlar. El d\u00eda que se recibi\u00f3 el gayta, invito a todos a un asado en su casa en Ituzaing\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una casa con un gran jard\u00edn. Entre amigos y familiares ser\u00edan cerca de cincuenta. La noche transcurr\u00eda, entre asado y baile. En un momento, el due\u00f1o de casa sac\u00f3 una mesa de ruleta y cartas. La fiesta segu\u00eda al amanecer. Entre todos colaboraron para comprar fideos para el almuerzo y empanadas para la cena. La fiesta se prolong\u00f3 por tres d\u00edas (parecido a las bodas del Cid). El lunes el bar estaba medio desierto, huellas del festejo, recuperaci\u00f3n de fuerzas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el renunciamiento de C\u00e1mpora, las elecciones con la f\u00f3rmula Per\u00f3n-Per\u00f3n se iniciaba una nueva p\u00e1gina de la historia. El pronunciamiento de imberbes a fracciones de j\u00f3venes y militantes con un nuevo empuje provoc\u00f3 un quiebre que vaci\u00f3 la mitad de la Plaza de Mayo. Quedaban viejos militantes y sindicalistas que junto con L\u00f3pez Rega, armaron un entorno de malas influencias al Presidente. La muerte de Per\u00f3n fue parte detonante de lo que vendr\u00eda con el gobierno de su esposa, quien improvis\u00f3, de acuerdo a opiniones de los dem\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Fue as\u00ed que empresarios y corporaciones golpearon la puerta de los cuarteles para que se iniciara la m\u00e1s oscura noche para la Argentina. Los militares comenzaron con la represi\u00f3n, el pueblo con la resistencia pasiva y activa. Los allanamientos y las desapariciones, se suced\u00edan de forma habitual.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas noches entraban polic\u00edas en grupo al bar, colocaban a los ocupantes contra las paredes y revisaban documentos. Si alguno se mov\u00eda, era golpeado en las piernas&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>con los bastones. Tambi\u00e9n repet\u00edan los nombres en voz alta y se llevaban alguno para averiguar sus antecedentes. Era la forma de amedrentar, sembrar temor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos no volvieron, despu\u00e9s se supo que prefer\u00edan quedarse en sus casas. El turco, el negro y el gordo se cruzaban en la facultad. El gordo hab\u00eda avanzado varias materias m\u00e1s que ellos. Virginia ya era psic\u00f3loga. El gordo y el tano eran los \u00fanicos del grupo original. El duque avanz\u00f3, le quedaba una materia.<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de grupos policiales vestidos de civil se hac\u00eda frecuente, los somet\u00edan a cacheos y aprietes verbales.<\/p>\n\n\n\n<p>Un viernes el due\u00f1o del taxi &#8211;&nbsp; le dijo al gordo que necesitaba m\u00e1s recaudaci\u00f3n, que ten\u00eda dos choferes para trabajar-. Fue un fin de semana amargo, quedar sin trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Busc\u00f3 empleo en las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos, lo atrajo un aviso solicitando un t\u00e9cnico en preparaci\u00f3n de histopatolog\u00eda (curso que hab\u00eda realizado, cuando preparaba el ingreso a la facultad). Se present\u00f3, logr\u00f3 obtener trabajo nuevamente y arreglar el horario que ser\u00eda mitad durante la semana, el resto los domingos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su hermano le prest\u00f3 un departamento que no alquilaba. Para empezar esta etapa consigui\u00f3 un div\u00e1n cama, una mesa, dos sillas, un velador, una cacerola todo uso, dos platos, dos tenedores y cuchillos y una cuchara. El sueldo, una vez pagadas las cuentas, le dejaba poco margen. Durante el d\u00eda com\u00eda en el comedor del hospital donde trabajaba. En la noche, un plato de caldo en cubitos, con galletitas.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de un tiempo, volvi\u00f3 al bar, hab\u00eda cambiado. La entrada con puertas blindex, las mesas y sillas, los revestimientos. El \u00fanico conocido que estaba era el duque. Se acerc\u00f3 hasta la mesa, -qu\u00e9 hac\u00e9s duque, tiempo que no nos vemos-.<\/p>\n\n\n\n<p>-Me recib\u00ed, al fin le di la alegr\u00eda a los viejos-<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 andas haciendo por ac\u00e1? -.<\/p>\n\n\n\n<p>-Tengo la noche pegada y veng\u00f3 por reminiscencias, a pesar de tantos lugares vac\u00edos. El bar Garibaldi no era el mismo<\/p>\n\n\n\n<p>Con la cabeza baja se despidi\u00f3. Regres\u00f3 hacia el departamento a estudiar, ahora las noches ser\u00edan solitarias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Transcurr\u00eda la d\u00e9cada del setenta, un grupo de estudiantes de diferentes Universidades se reun\u00eda en el bar La Perla de Once, muy concurrido por cantantes, militantes pol\u00edticos, gente de paso. Ocupaban las mesas, siempre al fondo a la izquierda, sobre la calle Jujuy. El ambiente ten\u00eda d\u00edas de discusiones muy acaloradas entre los militantes. 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